Mural de olas en Urduliz



La idea de hacer este mural surge a raíz de pasear a los perros por ese paseo. En mi cotidianidad desde hace tiempo me imaginé que esa pared sería ideal para hacer un mural o que hubiese algo. Así que después de un tiempo me percate de que podía hacerlo yo mismo ¿Quién mejor que yo mismo? además, de que me encanta pintar. De la idea a la acción solo hay un paso.

Seguido prepare un dossier en el que se describía el proyecto del mural, algunos bocetos con fotomontajes de cómo quedaría y un presupuesto. Al de unos días de presentarlo me lo aceptaron y que a delante con ello.

Calcule que en dos semanas trabajando todos los días podría acabar este mural de 110 metros de largo pero justamente surgió un trabajo en una empresa a las mañanas. Sacando tiempo todas las tardes y los fines de semana, lo conseguí terminar en 3 semanas. A simple vista parece mucho trabajo para hacerlo una persona todo y no digo que no lo haya sido, he tenido que pintar toda la pared de negro de nuevo porque estaba algo deteriorada pero me ha resultado muy ameno y he tardado relativamente poco en acabarlo. No me enrollo más, lo que quiero es contaros las experiencias y cosas aprendidas de haber hecho este mural, que os adelanto que han sido muy positivas.

  • Cuantos caracoles y hormigas... Cientos de caracoles y miles de hormigas estaban en la pared, siento muchísimo todos los seres que murieron para que yo hiciera este mural, muchos caracoles no pude quitarlos porque eran muy pequeños y estaban en grietas, se quedaron atrapados bajo la pintura.

  • Cuando pintaba el mural me sentía lleno de energía, era la mezcla perfecta entre creatividad y ejercicio físico. Muy saludable. Además de ser relajante, cómo una terapia de meditación al final del día me iba al mural a relajar la mente y disfrutar del trabajo mientras los arboles y el viento sonaba.

  • El sol era bastante duro, al principio me atreví a trabajar el mural en horas de pleno sol poniéndome un gorro y bebiendo agua. Después aprendi que lo mejor era trabajar de 19:00 a 22:00. Por algo los romanos se echaban la siesta hasta las 18:00, ¡Era por el sol!

  • Doy gracias a todas las personas que me saludaban y me regalaban sus palabras, muchos me preguntaban y me agradecían que hiciera un mural tan bonito. Eran como píldoras de energía y motivación. Curiosamente aparecían cuando empezaba a cansarme, muchas gracias a todos. Me sentí parte de la comunidad.

  • Pero lo más valioso que he aprendido es que realmente todos podemos hacer cualquier cosa si nos lo proponemos (algo que se repite mucho en películas y frases motivadoras, pero que no es tan fácil de entender). Es más, todas las cosas que se hacen en el mundo alguien las tiene que hacer, gente como tu o yo.


 



Comentarios

  1. Gracias a ti por compartir tu experiencia con tanta sensibilidad. Debo reconocer que me he emocionado un poco. Es muy profundo todo lo que dices. Espero que sirva de inspiración para mucha gente.

    Sigue mejorando. Y sigue compartiendo

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